Vacaciones VI

Pero terminaron ya. Hoy os ocurre lo mismo a muchos de vosotros. Las mías estupendas fueron estupendas. Odio volver. Odio los síndromes postvacacionales que nos venden los periódicos. Es una suerte el poder volver a trabajar. El que puede porque más de cuatro millones de españoles seguirán sin saber donde ir cada mañana.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Y por eso deberíamos de volver a irnos. Aunque descansar demasiado es oxidarse. ¿Nos vamos o nos quedamos? Desgraciadamente no depende de nosotros.


Vacaciones V

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Debe ser la edad pero a quien cada vez aguanto menos es al resto del mundo. Particularmente al resto de padres. Me pone muy nervioso el comportamiento de muchos de ellos hacia sus hijos.

Muchos de nuestros padres de hoy en día se suelen guiar por alguna de estas máximas: “Cien por cien tolerancia”, “todo vale con tal de que estén entretenidos”, “sobretodo no llores” y “hay que compartir” –frase hecha que no significa nada y que cuando empieza a significar coincide con que el niño ya es un imbécil -.
Padres permisivos es igual a hijos problemáticos. Siempre. Padres blandiblup es igual a niños ñoños –y no digamos si se trata de niñas-. Siempre es así. Este tipo de padres y madres de ahora que inflan a los niños de regalos, les disculpan absolutamente todo e incumplen sistemáticamente los castigos.

La generación nacida en los setenta se enfrenta a la paternidad desde la comodidad, el miedo al compromiso y la huída frente al sacrificio. Que nadie se dé por aludido. O sí.

Me quedaré con lo que les decía al principio de este post y es agarrarme a que sólo es cosa de la edad. Ya me perdonarán.


Vacaciones IV

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¿Por qué tengo la sensación de haber estado gritando todas las vacaciones? Supongo que será porque es así. Decía un amigo que -tras haber leído mucho sobre maneras de educar-había llegado a una conclusión: la única manera de que te obedezcan tus hijos es el grito –pidiendo orden- o “la zurra”. Lamento decir que lo comparto.

Leía este verano una receta que da Jaime Nubiola para condimentar con éxito la vida familiar. Es necesario “más SOPA” donde cada una de las letras es la inicial de una recomendación. “S” de serenidad, “O” de orden, “P” de puntualidad y “A” de alegría rezan el sabio consejo. Serenidad y gritos da la impresión que son incompatibles pero ambos son imprescindibles.

“Ten cuidado que te vas a caer”, “no muerdas a tu hermano”, “deja el rollo de papel higiénico”, “no te pongas tan cerca de la televisión”, “no te levantes de la mesa mientras comes”, “no te pongas de pie en el sofá”, “ten cuidado con las migas” son frases que sobrevuelan la vida familiar un día sí y otro también, una hora sí y otra también.

Ahora uno sólo espera que te digan “Papá no seas pesado” y que se te caiga la baba.


Vacaciones III

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Bonita y espaciosa la casa. La zona muy tranquila. Dos cosas imprescindibles para una familia numerosa. ¿Pero si habíamos ido a la playa porqué prefieren la piscina? Los dos primero días fueron de adaptación a la playa. Lo que más les gustaba era comer arena. Cosa que a mí no. De ahí la adaptación. La suya en probarla y la mía en verles y asumir su nuevo tipo de alimentación.

Disfrutaba con muchas cosas pero los cortos trayectos casa-playa-casa era uno de mis momentos más deliciosos. Por muchos gritos que diese su padre. Todos “en comandeta”. Todos tenían que llevar algo. Cada uno cumplía su misión. Madre por delante y padre tras el pelotón.

Sus primeros castillos –al menos eso pretendían- de arena, sus primeros enterramientos bajo la misma, sus primeros saltos de olas, su primer viaje en un hinchable,…


Vacaciones II

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Mi ilusión era verme montado en el coche con mis cinco hijos detrás. Colocaditos. Rumbo a la playa. Eso que ya conocían algunos y que ninguno recordaba por su corta edad. Podían pasar dos cosas durante el viaje: que a los diez minutos me volviese o sacase a todos por la ventanilla. Pero no. Grata sorpresa. Su comportamiento fue excelente. No hubo ni un solo grito. Sólo los que su padre busca consciente y voluntariamente para alterar la convivencia y que se sientan parte del “gran equipo que forman”.

La única parte negativa fue la de viajar sólo. A lo viudo. Niños, cuna, dos carritos, dos maletas, bolsas varias y tratos para la playa no hay coche que lo aguante. Esto obligó a tener que viajar en coches separados a un matrimonio que deseaba emprender juntos las vacaciones.

¡Qué gran invento el del deuvedé! El mérito de que los niños estén tranquilos es suyo. El apiretal y este reproductor son los mayores avances en lo que a descubrimientos se refiere. Cenicienta, Blancanieves, Manny Manitas, Mickey Mouse, Merlín, formaban “el cargamento de pelis” para seleccionar durante el trayecto pero fue Campanilla la que se llevó el gato al agua. Y es la que nos llevó hasta allí –hasta esa agua del mar- donde nos esperaban 18 días por delante de un Mediterráneo siempre por descubrir.


Vacaciones I

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“Y volver, volver, volver,…” decía la canción. Y uno se encuentra con lo que dejó. Acabado o no. Pero sigue pensando en las fabulosas vacaciones que acaba de disfrutar y con ese algo –algunos llaman síndrome- que impide llevar una velocidad normal en el día a día.

Al comenzar este blog estuve indagando sobre qué debía contener esta herramienta de comunicación. Un “experto” y conocido bloguero –Enrique Dans- recomendaba que “no se bloguea con la cabeza, se bloguea con los pies: no se trata de que aporrees el teclado con tus miembros inferiores, sino de darte cuenta de que si intentas escribir un blog para contar lo mucho que sabes de un tema, las ideas se te agotarán en cosa de pocas semanas. Por mucho que sepas, al cabo de poco tiempo empezarás a tener la sensación de “haberlo contado todo”, de no saber de qué escribir, de agotamiento, y el blog empezará a ser una carga, algo que no te apetece… y en ese momento, estará muerto. Se bloguea con los pies, porque se escribe de lo que te pasa cada día, del camino que haces, de las experiencias que tienes, y eso da al blog su componente de diario, que constituye una de sus señas de identidad. Escribe sobre lo que lees, sobre lo que piensas, sobre tus experiencias o sobre lo que se te pase por la imaginación, pero ten siempre una fuente que te traiga temas frescos todos los dias”.

Por ello, comienzo –si me permiten- con el serial Vacaciones que sin ser muy distintas a las de otros tienen “su aquel”. Y son las mías. Espero que disfruten. A mí me servirá para recordar y sobretodo para disfrutar de lo disfrutado.


Todo llega… incluso las vacaciones

Todo llega. Uno –como cuando era niño- espera todo el año a irse de vacaciones. Comienzan kilómetro tras kilómetro deseando llegar al destino, cubos y rastrillos en la arena utilizados por pequeñas manos, largas comidas familiares que durante el año no se producen normalmente y que finalizan en una larga sobremesa “cafetera”, tardes de paseo y noches de tertulia que hacen a uno disfrutar cada uno de los minutos del día.

Os deseo felices y tranquilas –sin sobresaltos- vacaciones. Si vosotros lo deseáis nos encontraremos a finales de agosto en esta esquina. Yo os estaré esperando.


Me pregunto

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Finalmente el Parlament ha aprobado la iniciativa para prohibir las corridas de toros en Cataluña. Aplausos y gritos tras la votación. Risas y lloros. A partir del 2012 la fiesta o tortura –dependiendo de la barrera en la que uno se encuentre- habrá acabado en Cataluña.

¿Tanto lío para 10 corridas que se celebran al año en Barcelona? ¿Esos mismos prohibirán las atrocidades que se cometen con animales en algún pueblo de Cataluña en sus fiestas tradicionales? ¿Esos mismos estarán a favor del aborto? ¿Es momento de ocuparnos de temas como este cuando vivimos una situación donde hay problemas aparentemente más importantes? ¿Montilla se ha vuelto loco?


Siempre lo recordaré

Muchos días sin escribir. Acordándome pero sin tener posibilidad de hacerlo. Y hoy lo lógico era dedicar este post a la nueva personita que llegó a este mundo el pasado jueves 15 de julio. Mi quinta hija tendría que ser la protagonista y dedicar lo que uno siente tras la llegada de Marta al seno de la familia.

Pero no. Quedará toda la vida para que ella sea protagonista a lo largo de muchos post. Tal vez ya mañana. Le debo un reconocimiento a él o al menos unos cuantos párrafos que queden ahí para toda la vida.
Me acuerdo cuando me lo trajeron. Se pisaba las orejas. ¡Qué meses hasta que aprendió hacer sus necesidades en la calle! En honor a uno de mis cantantes de cabecera decidí ponerle el nombre de Eros. Un basset hound bicolor –marrón y blanco- acababa de entrar en mi vida. Muchos años intentándolo con mi familia y a la primera de cambio –cuando me independicé- él entró por la puerta. Enero del 97 y muchos años por delante.

Cuando el otro día iba a la guardería para recogerlo y llevarlo hacia el desenlace final se me agolpaban innumerables recuerdos. La personas que habían compartido conmigo largas etapas de mi vida con él como testigo mudo de esas fases tan bonitas de mi vida. Se enteró y de todo calló. Madre Vedruna, el paso por General Sueiro, el balcón de Santo Dominguito o el espacio de Villanueva. ¡Qué recuerdos! Y siempre al lado. El genio que siempre tuvo y nunca supe corregir. Mis Nochebuenas paseando a solas con él antes de la cena del año haciendo repaso de lo bueno y lo malo de los últimos meses. Esos paseos por la hierba nevada de Prado Largo alguna Nochevieja. Los veranos calurosos donde sólo vivía para buscar cobijo en la baldosa más fresquita de toda la casa. Esa cara que transmitía una pena que no tenía con ojos caídos y papada prominente. Ese primer y último affaire en el que mi buen amigo Iton fue precursor y testigo. Paciente incansable ante toda miga o trozo de comida que cayese en el suelo. Su última época fue deliciosa con cuatro niños que le abastecían continuamente. Su manera elegante de andar con rabo en alto le hacían ser un señor perro o un perro señor. Me hacía gracia y me gustaba cuando tantas vece oí la frase: “Te he conocido por el perro”. Se fijaban antes en él por su prestancia a la hora de andar. Llegó a estar en Epila. Todo un logro. Siempre son uno más pero en mi caso todos sabían que él iba en el paquete. La primera mi novia, que llegó a ser mi mujer y a la que agradezco que no me empujase –al revés- a tomar la decisión dolorosa de sacrificarlo. Babas, pelos, pelos y babas que hacían que fuese una bonita carga. Era un perro (punto). Y como tal le consideré siempre. No entiendo a los que tratan a la mascota como un hijo. Pero quitando mucho (calidad de vida) daba pequeñas satisfacciones y curiosamente me sirvió de calentamiento para educar a esas cositas que llegaron después a mi vida. No se sorprendan. Muchas son las cosas que hay en común.

En definitiva, la decisión no sé si era la acertada pero era la más conveniente pensando en esos cinco niños que no supera ninguno el metro de altura.


Papá seguro que se emocionó

Una de las preguntas del día es “¿y tú con quién lo viste?”. Como momento histórico recordaremos donde y con quién disfrutamos del triunfo de España frente a Holanda. Me recuerda al episodio de las Torres Gemelas donde también es típica la pregunta referida a donde nos encontrábamos.

Este triunfo no sólo recuerda los episodios de Tassotti, Al Gandul, Cardeñosa y Luis Enrique. Nos recuerda también a los que se fueron -Juan Manuel Gozalo- y nunca vieron un triunfo de la española. Recuerdo y pienso en mi padre.

Nunca me ha gustado ver un partido multi acompañado y con gritos o comentarios varios. Por eso me gustaba verlo con mi padre. Los dos callados. Algún comentario de alguna jugada sobresaliente y poco más. Era un hombre tan rudo como emotivo. Impasible ante algo supuestamente preocupante para nuestra familia y sin embargo se emocionaba ante “lo más tonto” que la vida le presentase delante.

Los partidos de la selección len este mundial los he visto rodeado de personitas. ¡Quién me lo iba a decir! Del silencio al bullicio. Del no comentar al tener que explicar quien es España. Mis cuatro hijos han sido –sin saberlo- más aficionados que nadie de algo que no llegan a conceptuar todavía por su edad. Ayer disfrutamos. María adormilada, Laura sin dejar de preguntar, Nacho sin pestañear, Pablo sin parar de molestar, su madre, yo,… y mi padre emocionado desde el cielo presenciamos el primer campeonato del mundo de nuestra selección.

Ayer hacía tres años que nos había dejado. Me acordé mucho. Sé que disfrutaste mucho.